viernes, 12 de abril de 2013


¿Desde qué perspectiva tendrían o no alguna aplicabilidad
investigativa para los procesos de comunicación masiva, el enfoque 
de Palo Alto y el enfoque de las sociologías de la vida cotidiana?

Después de un recorrido por las teorías de comunicación,  nos asentamos en la discusión y análisis de la teoría de la “acción comunicativa”  que presenta un paradigma interpretativo de la misma, desarrollada por la Escuela de Palo alto, la cual se preocupa de la interpretación de los receptores, el discurso y el contexto social. Cito a Marta Rizo que nos dice que: “la comunicación debe ser estudiada por las ciencias humanas a partir de un modelo que le sea propio, y hay que concebir la investigación en comunicación en términos de niveles de complejidad, contextos múltiples y sistemas circulares”,   facilitando una mejor comprensión de la comunicación, colocándola como eje o matriz de todo fenómeno humano.

Después de una lectura de esta teoría interaccionista,  llego a la conclusión que todos comunicamos, aún, cuando no queremos comunicarnos lo estamos haciendo, donde dependemos de las relaciones sociales basadas en un intercambio de símbolos, tendría una aplicabilidad en varios sistemas: familiar, laboral, educativo, etc,  interacciones donde el ser humano sea el protagonista.

Cada persona construye sus relaciones sociales desde su yo.  La vida social se organiza en encuadres distintos para cada situación y para los distintos interlocutores (Goffman), pero esto provoca reiteraciones en la vida social, lo que causa que los seres humanos repitan modelos, y no quieran salir de estos frames.

Además es conveniente analizar el sexismo, los modelos ya estructurados de personajes o talentos que se los ven en televisión, la mujer, los niños, las minorías raciales o sexuales, todos están encasillados en frames (encuadres), la invisibilidad de la pobreza, a no ser en crónica roja o cuando ocurren desastres naturales. ¿Qué clase de programación nos están ofreciendo los medios?, ¿Qué información están recibiendo los niños?, estamos ante una constante doble moral provocada por la ignorancia, no se sabe que es bueno, que es malo, nadamos en un océano de indecisiones mientras la publicidad sigue abarcando espacio y vendiéndonos necesidades que antes no teníamos; es claro que estamos frente a una mediatización de la violencia, en pos del “entretenimiento” se ha dado cabida a que entren a los hogares imágenes de terror, pero esto no genera una actitud pesimista de la vida, porque por lo regular, considero que las personas también llegan a tener conciencia de las cosas que ocurren, aunque sean representados por actores de buen ver y  que  eso le quite peso real a lo que se ve. La lucha debe centrarse principalmente en el respeto a la diversidad, creo que mientras se sigan creando personajes cliché para la televisión, seguiremos aplastados en la inequidad e incultura, alimentadas por nuestra propia sintonía.


Mi link: tendencias del social media 2013-2014, a partir del minuto 3,45. 


Lenín J. Soria
Bogotá, 2013. 

3 comentarios:

  1. Lenín, estas lecturas me recordaron sobre la investigación que revisé sobre las representaciones iconográficas de las personas en los textos escolares...desde estas ilustraciones se reforzaban estereotipo y segmentaciones desde la mirada adulta de lo que un niño deberías saber.
    Que buena reflexión!

    ResponderEliminar
  2. Len, lo importante es que esta perpectiva nos permite recordar que es importante comprender los usos que le damos a los medios de comunicación que los efectos que estos tienen, ya que actualmente se concibe a los sujetos como audiencias selectivas por ende podreamos ambicionar comprender el por qué la violencia es entretenimiento.

    ResponderEliminar
  3. Definitivamente es un enfoque que nos hace pensar en la cotidianidad, en como dices tú, los seres humanos repiten modelos y tienen miedo de salir de los mismos; la investigación en comunicación tiene esa labor; nos invita a pensar en la construcción de realidades y cuestiona nuestro ser.

    ResponderEliminar