martes, 1 de marzo de 2016


Montañita y los curuchupas.

Mi primer malestar con respecto a esta noticia de las chicas asesinadas en Montañita empezó al escuchar los comentarios de mis compañeras en la oficina y ya les explico la razón. Sin duda lo que ocurrió es un evento muy triste que proviene de un acto violento que debe ser investigado en el marco del debido proceso. Pero es inevitable no sentir malestar, inconformidad y hasta vergüenza ajena ante ciertas actitudes. 
 
“Ay no Diosito, allá solo pasa la gente drogada”, “Yo he visto que tienen sexo en la playa”, “¿Para qué van a ese lugar?”, son parte de las joyas escuchadas. Aunque lo más lamentable es que proviene de las mismas mujeres, que satanizan la playa manabita y por defecto terminan culpando a las jóvenes por haber ido. Solo movía la cabeza desde mi escritorio en señal de desaprobación al reconocer la mojigatería y curuchupismo de la sociedad ecuatoriana.

Bueno, eso es lo que ocurrió en mi círculo cercano, que no dista mucho de lo que ocurre con los líderes de opinión. Todos se aprovechan de la noticia, todos hacen leña del árbol caído, en Ecuador, en Argentina, los políticos, los familiares, los metidos, todos. Señores existen sospechosos, pruebas, confesiones, tengan decencia, no sean indolentes. 
 
Me enoja la forma en cómo los medios manejan la información. En Argentina por poco colocan una prohibición para venir a Ecuador, advirtiendo y generalizando que somos una playa peligrosa. En Ecuador, los medios llamados de oposición, lo que noto es que buscan aprovecharse del dolor de las familias, ganar rating, ‘likes’ pero sobretodo atacar con fines políticos al Ministro del Interior sin el menor escrúpulo. 
 
Estamos inundados de cientos de comentarios de muchísima gente, en el que se hace uso y abuso de las imágenes de las chicas en cuentas personales, con hashtags, los mismos medios públicos y privados usan sus fotografías sin el menor respeto, aumentando así el morbo de los lectores que, como ya quedó claro, lo único que creen es que se lo tienen merecido por ir a la playa de la perversión y el pecado. 
 
En Montañita hay flores, oraciones, marchas por las chicas argentinas. Seamos más empáticos y respetuosos, que Paula y María José, merecen descansar en paz.

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